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  1. Localización y accesoEstá ubicada en el paraje El Pomier, en la provincia de San Cristóbal. Tiene aproximadamente 4 km2 de extensión. Se encuentra a una altitud entre los 160 y 350 metros sobre el nivel del mar.

    Para llegar a la reserva desde Santo Domingo se toma la autopista 6 de Noviembre hasta el cruce de La Toma, aquí se dobla a la derecha y se continúa la ruta hasta llegar al puente roto sobre el arroyo Carvajal, inmediatamente se dobla a la izquierda y se recorren dos kilómetros por la carretera hasta llegar a la fábrica de cales, desde donde se continúa por la carretera de tierra hasta llegar a la explanada frontal de las cuevas donde está la oficina principal de la reserva. Base Legal El 24 de julio de 1943 se creó la Ley 339 protegiendo las Cuevas del Pomier. El 27 de octubre de 1969, las cuevas del Pomier fueron declaradas como Monumento Nacional por medio de la Ley 492. Cuando se promulgó la Ley 67 de 1974 que crea la Dirección Nacional de Parques, las cuevas del Pomier quedaron bajo la jurisdicción, administración y manejo de esta Dirección.

    En el año 1992, mediante la Resolución No. 267 del 6 de mayo, esta área fue declarada como patrimonio cultural dominicano. Luego, en el año 1993, con el Decreto 295, el complejo formado por 12 cuevas fue incorporado al Sistema Nacional de Áreas Protegidas bajo la categoría de reserva antropológica.

    En el año 1996 se amplían sus límites mediante el Decreto 233-96, aumentándose las cuevas protegidas de 12 a 54. En 1997 se emitió el Decreto 319-97, el cual reduce el área y la cantidad de cuevas y vuelve al decreto 295-93.

    En la Ley 64-00 del 18 de agosto del año 2000 se incorpora esta zona protegida tal y como establece el Decreto 233-96. EcoturismoLa Reserva Antropológica Cuevas del Pomier es una zona de mucho interés cultural. Los lugares más visitados por los turistas incluyen las cuevas No.1, 2, 3, 4, 5 y la Cueva del Puente, debido a que poseen pictografías y petroglifos. Las cuevas 1, 2 y 3 se comunican entre sí.

    Esta reserva antropológica constituye una formación geológica única en el país y de las cuales existen pocas en el mundo. En su interior se conservan más de 4,000 pictografías y petroglifos y es considerada como uno de los más importantes patrimonios antropológicos de la humanidad.

    La cueva No.1, es la más conocida por haber sido la más visitada desde que se conoció su existencia. Esta cueva contiene más de 600 pictografías y petroglifos, y poseen algunas salas de interés que son:
    Sala de los grandes edentados: le llaman así porque en excavaciones realizadas en el año 1976 por el profesor Dato Pagán, el doctor Fernando Morbán y el licenciado Manuel García Arévalo, se encontraron restos fósiles de grandes animales herbívoros que existían en la isla, parecidos a los osos.
    Sala de Boinayel: esta sala lleva este nombre porque el dios Boinayel se encuentra representado en el arte rupestre de esta cueva. Boinayel era el dios de la lluvia, que cuando los taínos necesitaban lluvia entraban a la cueva y le pedían que llorara, cuando el dios lloraba, sus lágrimas se transformaban en lluvias y éstas mojaban toda la isla. Boinayel está representado por una cara humana con dos profundos canales lacrimales.
    Sala de Cohoba: a esta galería se le conoce así por la repetición de pictografías que representan una persona realizando el rito de la cohoba. Este rito es realizado por el buhitio quien utiliza un instrumento hecho con hueso de manatí para introducírselo en la boca y provocarse el vómito, limpiando así su interior. Este pasaba 7 días sin comer alimentos y luego entraba a la cueva para aspirar un polvo alucinógeno que le permitía entrar en trance con sus dioses.
    Sala de los grandes bloques: en esta sala se pueden observar grandes bloques, que se desprendieron de su colocación inicial como techo, producto del proceso de formación de la cueva. La cueva No.1 también tiene otras salas como la de Robert Schomburg y la sala de la Penumbra.

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Primera constitución de la República
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Luego de organizarse la Junta Central Gubernativa el día 1 de marzo de 1844, ésta adoptó como constitución el Manifiesto trinitario del 16 de enero de ese año. En julio de ese mismo año, el General Pedro Santana se adueñó de la Presidencia de la Junta Central Gubernativa y los miembros de la misma se atribuyeron la calidad de Diputados. El 24 de julio de 1844, la Junta Central Gubernativa dictó un decreto, a manera de Ley Electoral, convocando a los pueblos a elegir los miembros de la Asamblea Constituyente que debía redactar la nueva Constitución de la República. Los días del 20 al 30 de agosto fueron señalados para reunirse las Asambleas Electorales. El Congreso Constituyente, además de redactar el Pacto Fundamental de la República, tenía el encargo de elegir el primer Ejecutivo Constitucional, y debía iniciar sus labores el 20 de septiembre. Una vez electos, los diputados constituyentes se reunieron solemnemente en San Cristóbal a partir del 21 de septiembre de 1844. La elección de San Cristóbal, a unos treinta kilómetros de la capital, se hizo, según la afirmación del cónsul francés Eustache Juchereau de Saint-Denys, a fin de dejar a los diputados "toda la libertad de opinión y de acción y de sustraerlos a la influencia perniciosa del espíritu de partido". En principio se escogió el poblado de Guerra pero, debido a la falta de facilidades, el mismo Congreso Constituyente decretó el traslado a San Cristóbal. Los diputados por los pueblos de la parte antes española de Santo Domingo ante el Congreso Constituyente de San Cristóbal en el año 1844, firmantes de la Constitución de la República, fueron (por pueblo): Azua
Buenaventura Báez y Vicente Mancebo Baní
Andrés Rosón Bánica
Antonio Gimenes Boyá
Manuel González Bernal Cotuí
José Valverde Dajabón
Manuel Díaz El Seibo
Juan Acosta y Julián Aponte Hato Mayor A. Ruiz Higüey
José Mateo Perdomo La Vega
Casimiro Cordero y Juan Reynoso Las Caobas Juan P. Andújar Los Llanos
Facundo Santana Las Matas de Farfán
Santiago Suero Moca
Fernando Salcedo Monte Plata
(El mismo representante de Boyá) Montecristi
Manuel Abreu Neiba
Bernardo Aybar Samaná
Antonio Gutiérrez, Vicepresidente del Congreso San Cristóbal
Jesús Ayala San Francisco de Macorís
José María Medrano San José de las Matas
J Juan Lopes San Juan
Juan A. de los Santos San Rafael
J. N. Tejera Santo Domingo
Manuel María Valencia, Presidente del Congreso Domingo de la Rocha José María Caminero, Secretario Santiago
M. R. Castellanos Juan Luis Franco Bidó, Secretario Domingo Antonio Solano Puerto Plata
José Tejera


Para presidente del Congreso fue elegido Manuel María Valencia, Diputado por Santo Domingo, y el día 26 del mismo mes una comisión de la Junta Central Gubernativa, escoltada por una compañía de dragones, fue a felicitar a los constituyentes por su instalación, pronunciando con tal motivo un largo discurso Tomás de Bobadilla, quien encabezaba la comisión.

Pero el acto formal de presentarse ante el Congreso Constituyente un portavoz del organismo que provisionalmente dirigía los destinos de la República, tenía dos objetivos principales: uno, el propósito de reconocerle u otorgarle a la Asamblea facultades especiales propias de un Congreso Nacional ordinario, ya que el discurso de Bobadilla en parte era un informe de las principales actividades del Poder Ejecutivo durante el tiempo que llevaba de vida la República; y el otro, recordarle a los constituyentes cuáles eran el tono y el compás de la política en aquellos momentos; en cuya virtud el orador se expresó en forma tal que los diputados pudiesen sacar sus propias conclusiones.

Hallándose el Congreso ocupado en las tareas preparatorias de su reglamento interior y del proyecto de Constitución, se produjo el primer rozamiento entre ese cuerpo legislativo y la Junta, con motivo de haberle remitido el organismo que ejercía las funciones del Poder Ejecutivo un proyecto de empréstito a los constituyentes para que, actuando como Congreso ordinario, conociesen de él y le diesen su aprobación.

La citada operación financiera había sido convenida entre el súbdito inglés Herman Hendrik, “vecino de la ciudad de Londres” y tres representantes nombrados por la Junta Central Gubernativa, por la cantidad de 1,500,000 libras esterlinas, pagaderos en treinta años al 5% de interés anual; operación que fue rechazada por el Congreso por considerarla demasiado usuraria y excesivamente perjudicial para la Nación.

La votación en contra del proyecto enviado por la Junta fue unánime. Santana nunca consideró la posibilidad de un rechazo y su indignación al tener conocimiento de la decisión del Congreso se manifestó por medio de un decreto de la Junta Central Gubernativa, de acuerdo con el cual este organismo se atribuía la facultad de enjuiciar a los legisladores por el crimen de traición a la Patria, y cuyos términos les fueron comunicados a los constituyentes, advirtiéndoles que desde aquel momento el organismo que ejercía las funciones del Poder Ejecutivo,
... asumía en sí todos los poderes hasta que fuera sancionada la Constitución y que, por consiguiente, la Asamblea debía limitarse a sólo la formación del Pacto Fundamental del Estado, haciéndola responsable de los perjuicios que pudieran resultar a la Nación si persistía en sus propósitos.

Esta actitud de la Junta llenó de alarma a los constituyentes por lo que el Diputado Buenaventura Báez, planteando la cuestión vital de inmunidad de los legisladores, sometió una moción que, al ser aprobada por la Asamblea, dio origen a una declaración consagrando la inviolabilidad de los miembros del Congreso Constituyente.

De allí en adelante los constituyentes pusieron gran cuidado en redactar una Carta que restringiera las facultades del Poder Ejecutivo.

Una comisión integrada por Vicente Mancebo, Buenaventura Báez, Manuel María Valencia, Julián de Aponte y Andrés Rosón, preparó el programa de la Constitución y presentó el proyecto de la misma el día 22 de octubre.

El proyecto aprobado estableció el Gobierno esencialmente civil, republicano, popular, representativo, electivo y responsable; mantuvo como límites de la República los de la antigua colonia española de Santo Domingo, dejando así sentado el desconocimiento de la ocupación mantenida por los haitianos en los pueblos de San Miguel de la Atalaya, San Rafael, Hinca y Las Caobas, para cuya representación el Congreso decidió elegir diputados; concedió amplias facilidades para la inmigración, y estableció como sistema electoral el del voto indirecto.
Estableció el principio de que el Poder Legislativo es el representante de la soberanía nacional, y colocó al Poder Judicial en posición independiente, mientras que al Ejecutivo lo sujetó a normas.
Cuando Santana y sus asesores estudiaron el proyecto se sintieron inconformes porque consideraron que el mismo dejaba poco campo de acción al Presidente de la República para actuar con la prontitud que las circunstancias del país lo exigían. Santana se negó a aceptar ser elegido como Presidente si se mantenía el texto de la Constitución como estaba, aduciendo que el Poder político en la República Dominicana debía ser militar y no civil, pues el estado de guerra así lo demandaba.

Al principio, los miembros del Congreso Constituyente se mostraron reticentes a aceptar las exigencias de Santana produciéndose una crisis política que mantuvo una gran tensión entre la Asamblea y la Junta Central Gubernativa, incluyendo movimientos de tropa que llegaron hasta el propio San Cristóbal.

Finalmente, esta crisis se resolvió cuando, a instancias de Tomás Bobadilla (aunque el cónsul Saint-Denys se atribuyó la autoría), se incluyó un nuevo artículo en el texto constitucional, artículo que resultó ser el número 210 de la Constitución y que decía:

Durante la guerra actual y mientras no esté firmada la paz, el Presidente de la República puede libremente organizar el ejército y la armada, movilizar las guardias nacionales y tomar todas las medidas que crea oportunas para la defensa y la seguridad de la Nación; pudiendo en consecuencia, dar todas las órdenes, providencias y decretos que convengan, sin estar sujeto a responsabilidad alguna.

Una vez aprobada la adición del artículo al texto constitucional, el Ejecutivo no halló más objeción que hacer. En esta forma la Constitución fue promulgada el 6 de noviembre de 1844.

Hoja informativa

Fecha de creacción de la provincia: Fue creada el 11 de noviembre de 1932 con el nombre de Provincia Trujillo. Desde entonces, su extensión y límites han variado mucho. El 29 de noviembre de 1961 se cambió el nombre a Provincia San Cristóbal. Lleva el nombre de la capital provincial.

Geocódigo ISO de la provincia: 3166-2:DO-21.

Superficie: 1,265.77 kilómetros cuadrados.

Límites: Limita al norte con las provincias Monseñor Nouel y Monte Plata (al noreste), al este con la provincia de Santo Domingo, al sur con el Mar Caribe y al oeste con las provincias Peravia y San José de Ocoa.

Región: Forma parte de la Región V - Valdesia.

Población (2002): 532,880 personas: 266,120 hombres y 266,760 mujeres.

Densidad: 421 habitantes/km2.
Porcentaje de población urbana: 51.2%.

Ciudades principales:

Municipio cabecera: San Cristóbal, con 220,767 habitantes (137,422 urbana y 83,345 rural); coordenadas: 18° 24' N - 70° 07' W.

Otros municipios: Bajos de Haina, Cambita Garabito, Los Cacaos, Sabana Grande de Palenque, San Gregorio de Nigua, Villa Altagracia y Yaguate.

Distritos Municipales: Hato Damas, El Carril, Cambita El Pueblecito, La Cuchilla, Medina y San José del Puerto.

Montañas: Estribaciones de la Cordillera Central se encuentran ocupando gran parte de la provincia, sobre todo en el Norte y el Oeste. En la frontera con la provincia Monte Plata se encuentra la Sierra de Yamasá. Además existen otras elevaciones pequeñas hacia el Este y en el Sur (por ejemplo, las Lomas de Duveaux, al sur de Yaguate).

Hidrología: Los principales ríos de la provincia son el río Haina, que constituye el límite oriental de la provincia; el Nizao, que forma el límite con la provincia Peravia, y el Nigua. Otros ríos son Mana, Yubaso (o Blanco), La Toma y los arroyos Itabo, Sainaguá y Najayo.

Economía: Las actividades económicas principales de la provincia son la industria (en San Cristóbal y zonas francas de Bajos de Haina, Nigua y Villa Altagracia), la agricultura en pequeña escala (excepto por las plantaciones de cítricos en Villa Altagracia y café en las montañas) y portuarias (en Bajos de Haina.

Turismo: Tiene una actividad turística intensa, sobre todo de turistas nacionales. Los principales centros son las playas de Najayo y Palenque y los balnearios de La Toma y de los ríos Haina y Nizao.

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